Reseña del libro: El baile

El gran acontecimiento de los últimos dos años está al llegar. Los señores Kampf se encuentran en estado de alerta, desesperados y aumentando su incipiente ansiedad, para poder lucir su lujoso salón en una inesperada pista de baile que dignifique su elevada posición social entre la refinada y sofisticada sociedad aristócrata francesa. Sin embargo, ni siquiera los más enérgicos destellos que desprenden los encantos de Rosine, ribeteados de diamantes, esmeraldas y rubíes en bruto, harán que su exagerada postura de nuevos ricos quede impregnada bajo esa falsa escalada que irá revocando a su hija Antoinette en el último peldaño que ocupa el cuarto de los trastos, y allí, relegada a la oscuridad de su insignificancia, hervirá burbujeante la ira, el odio y la desdicha que pondrá en funcionamiento el escenario de un nefasto baile.
“El baile” nos invita a conocer la escrupulosa ostentosidad que en pleno periodo de entreguerras, afamaba a las clases cumbre de la alta sociedad parisina y en las que se inmiscuían imitándolas, nuevas familias recientemente enriquecidas por un golpe de fortuna en los años previos al crack del veintinueve, pavoneándose entre ellas y olvidando a costa de todo quiénes eran. Con un lenguaje irónico y puesto en escena de forma teatral, la autora nos presenta la complicada relación de una madre que impone sus estrictas normas a una hija adolescente, que incomprendida y manifestando su frustración por medio de esa rebeldía típica de su edad, comienza a sentirse sola e ignorada en el puente que engendrará el intermitente paréntesis que irá desembocando hacia la madurez del estado adulto. Como telón de fondo, nos sirve en bandeja la ambición y la opulencia que arrastra lodos de codicia, con un poder que jamás mira los sedimentos afectivos que deja a su paso puesto que solo lo superfluo cobra absoluta relevancia tras el impecable traje nuevo de la familia Kampf.
*Reseña: Raquel Victoria

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