Entrevista a María Dubón

-Has publicado “Cuentos para leer con una sola mano” y recientemente la novela “Las tres caras del triángulo”, ambos en formato digital. 
¿Qué ventajas ofrece ese formato sobre el tradicional? 


El precio de una obra literaria en formato digital es bastante más barato que en papel, incluso se pueden conseguir obras clásicas de manera gratuita.  El ahorro de espacio físico y la posibilidad de llevar tu biblioteca en la mano y leer en cualquier sitio, pudiendo aumentar el tamaño de la letra, añadir anotaciones, imprimir el texto, ordenar la librería siguiendo diferentes parámetros… Son alicientes a tener en cuenta. 
   
-En la novela Las tres caras del triángulo llama la atención la riqueza de los tres personajes principales y especialmente la facilidad con que te introduces en la perspectiva de los personajes masculinos. ¿Esto te resultó muy difícil?

Mi voz suele ser masculina en casi todo lo que escribo. No me supone ninguna dificultad, al contrario, me resulta muy cómodo, tal vez porque logro un distanciamiento personal que me permite crear unos personajes autónomos, que viven por sí mismos. 


-Marc y Jul, una pareja que se ama, se ve inmersa en un fuerte conflicto cuando cada uno se enfrenta a su sexualidad de una manera diferente. ¿Crees que esta situación se produce muchas veces en la realidad? 

Desde luego. Cada persona afronta los retos de la vida dependiendo de quién es, y todos somos distintos. Influyen el carácter, las circunstancias, las experiencias vividas y las herramientas de que dispongamos en cada momento. 


-¿Te inspiraste en algún caso real para elaborar la trama de la novela? 

Me limité a observar la realidad, escuché y aprendí. Luego intenté plasmar mis impresiones en la novela, que podría ser la vida de cualquiera. 


-El personaje femenino, Elisabeth, sufre una metamorfosis a lo largo de la historia propiciada por la frustración de sus propósitos. ¿Crees que la intolerancia puede tener estos resultados en la vida cotidiana? 

La intolerancia nace del miedo y de la ignorancia. Rechazamos todo lo que no encaja en nuestro estándar de normalidad visceralmente, sin analizar los motivos. Solo si tenemos la voluntad de abrir nuestra mente y comprender, podremos ser más tolerantes y justos con los demás. 


-Una de las cosas más novedosas de tus libros es el lenguaje utilizado para describir los encuentros sexuales (más explicito en Cuentos para leer con una sola mano) ¿Crees que las mujeres deberíamos trabajar para encontrar nuestro propio lenguaje en el género erótico? 


Pienso que no debería existir un lenguaje de hombres y otro de mujeres, esto ya ha ocurrido en otros tiempos y solo generaba aislamiento e incomprensión. Si pretendemos crear una sociedad paritaria, cada persona debería utilizar su propia lengua, haciendo uso de las palabras que mejor se ajusten a su particular forma de expresarse. 


-Tradicionalmente la literatura erótica ha sido tabú para las mujeres, pero vemos que últimamente goza de gran éxito. ¿A qué crees que se debe esa eclosión? 

Sobre la literatura erótica existen pocos tratados eruditos y quizás sea el motivo por el que abundan las ideas preconcebidas. No siempre ha estado prohibida, ni sus autores han sido proscritos, ni las obras han circulado de forma clandestina, ni han sido vetadas a las mujeres, que desde la Antigüedad disfrutaron con ella. 
El auge que tiene en la actualidad la literatura erótica escrita por mujeres, temo que sea una cuestión de puro márquetin. 


-¿Qué opinas de esta invasión de personajes femeninos que anhelan relaciones masoquistas? ¿Realmente es algo que las mujeres deseamos o tiene más que ver con lo que la sociedad quiere que deseemos? ¿La atadura en la relación sexual tiene algo que ver con la sentimental? 

La historia de O sentó un precedente literario mostrando una mujer que no desea ser libre, sino esclava, que experimenta un gran placer cuando es secuestrada, humillada y torturada por su amante. Sería alarmante que las mujeres tuvieran un deseo sexual tan autodestructivo, que pusiera en peligro su vida. Hay gustos para todo, pero no creo que el masoquismo llevado al extremo sea la preferencia común de las mujeres, que suelen decantarse más por unas relaciones afectivas y sensuales. 
El sexo, como instinto vital que es, tiene tanto poder sobre los humanos que a veces nos lleva a confundir el rostro del amor con la máscara de la pasión. 
 
-Erotismo o pornografía. ¿Cuál es la diferencia? 

He aquí la eterna cuestión. En la actualidad, ante planteamientos sexuales muy explícitos, en lugar de valorar el texto literario se pretende discernir entre lo erótico y lo pornográfico. Es una clara hipocresía. Nadie consigue explicar la diferencia entre erotismo y pornografía, porque nadie marca la línea que los separa. Y es lógico que esto suceda, porque no existe ninguna diferencia. 
La pornografía es, sencillamente, la descripción de los placeres carnales. El erotismo es la misma descripción, pero revalorizada en función de una idea de amor o de la vida social. 


Y ahora las pregunta obligadas. 

-¿Cómo y por qué comenzaste a escribir? 

Empecé a escribir porque no tenía con quién hablar. 
Yo tuve la fortuna de nacer en un hogar donde había libros, me gustaba aislarme en cualquier rincón y disfrutar de un rato de lectura, lejos del suelo y de los otros, en el reino de la fantasía. 
Imagino que mi caso no es único, que somos muchos los que hemos llegado a la pluma a través de la lectura. 

- ¿Por qué literatura erótica? 

Nunca me he sentado a escribir una obra erótica, ha salido así. Supongo que Freud podría añadir algún apunte clarificador al respecto. 

-¿Qué significa la escritura en tu vida? 

Para mí, escribir es vivir. 

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