El Diario de Anaïs Nin, fragmento

6 de octubre de 1933
Me siento infernalmente sola. Lo que necesito es alguien que pueda darme lo que doy a Henry: esta atención constante. Leo cada página que escribe, continúo sus lecturas, contesto sus cartas, lo escucho, recuerdo todo lo que dice, escribo sobre él, le hago regalos, lo protejo, estoy dispuesta en cualquier momento a renunciar a todo por él, sigo sus pensamientos, intervengo en sus planes. Un desvelo apasionado, maternal e intelectual.
Él. Él no puede hacer esto. Nadie puede. Nadie sabe cómo. Es un arte, un don. Hugh me protege, pero no responde. Henry responde, pero no tiene tiempo para leer lo que escribo. No capta todos mis estados de ánimo ni escribe sobre mí. Solo es solícito, como una mujer. Todo lo consigo en fragmentos, de modo incompleto, insuficiente, tentador. Y me quedo sola, y he de volver a mi diario para darme la clase de respuesta que necesito. Tengo que alimentarme yo misma. Tengo amor; pero no es suficiente. La gente no sabe cómo amar. 
El Diario de Anaïs Nin, volumen 1.
Anaïs Nin (1903 Neuilly, Francia-1977 Los Ángeles). Novelista y autora de historias cortas. Sus diarios fueron tomados por las feministas contemporáneas como ejemplo de mujer independiente.

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